Ruido de Cámaras Frigoríficas: 24 dB por Encima del Límite Legal [Caso Real]

Ruido de cámaras frigoríficas: Cómo actuar contra un local comercial ruidoso


El ruido de cámaras frigoríficas en viviendas es uno de los problemas más frecuentes en conflictos entre locales comerciales y vecinos. En este caso real, nos enfrentamos a una contaminación acústica continuada provocada por una frutería, cuyos motores de refrigeración causaban molestias graves durante las 24 horas del día.

Desde nuestro despacho en Madrid, intervenimos en defensa de una familia que llevaba años soportando ruidos y vibraciones constantes sin obtener solución.

Como veremos, la clave está en actuar con estrategia legal y pruebas técnicas sólidas.

Si está sufriendo una situación similar, este caso le interesa especialmente. Porque este tipo de problemas en el que el foco del ruido está muy localilzado sí tiene solución jurídica.


El problema: ruidos y vibraciones las 24 horas del día

¿De dónde provenía el ruido?

Nos encontramos ante una vivienda situada sobre un local comercial dedicado a la actividad de frutería en una población de la provincia de Cuenca. El negocio llevaba más de 30 años en funcionamiento, pero presentaba deficiencias graves de aislamiento acústico.

Horario de las molestias

Las cámaras frigoríficas funcionaban 24 horas al día, 365 días al año, generando ruido continuo e ininterrumpido.

El foco del problema eran las cámaras frigoríficas, cuyos motores se activaban y desactivaban de forma automática durante todo el día y la noche. En consecuencia, el ruido no solo era constante, sino también imprevisible, lo que lo hacía aún más molesto e imposible de ignorar.

Las vibraciones viajaban por los huesos del edificio hasta la cama de la familia. Cada noche, sin descanso.

Además, el problema no era solo el ruido en el aire, sino cómo viajaba. Los motores de refrigeración estaban anclados a la estructura del edificio. Las vibraciones subían por las vigas directamente hasta el dormitorio de la familia afectada.

En verano, cuando hace más calor y las máquinas trabajan al máximo, la situación era insoportable.

¿Quiénes sufrían esta tortura?

Las víctimas eran una familia con un menor en edad escolar. El ruido nocturno impedía el descanso, generando insomnio, fatiga crónica y afectando directamente a su calidad de vida.

El ruido espantaba a los inquilinos. La propietaria estaba perdiendo dinero y el valor de su vivienda caía en picado.

Además, la propietaria de la vivienda sufría un perjuicio añadido: la pérdida de inquilinos. De hecho, el último había abandonado ese piso debido a que no soportaba las molestias por ruidos.


Por qué es grave: daños reales para tu salud y la de tu familia

Mucha gente piensa que el ruido «hay que aguantarlo». Falso. La contaminación acústica destroza tu salud. Provoca (entre otros perjuicios):

  • Insomnio crónico
  • Estrés y ansiedad
  • Bajo rendimiento laboral o escolar
Cuando el ruido afecta al sueño, deja de ser una molestia: pasa a ser un problema de salud.

En este caso, la familia no podía dormir por los continuos arranques del motor. De hecho, como hemos dicho, un inquilino anterior ya se había marchado del piso por culpa del ruido.

La ley está de tu lado

Desde el punto de vista legal, esto vulnera derechos fundamentales, como el derecho al descanso y a la intimidad domiciliaria.

La Ley del Ruido es clara: se considera contaminación acústica cualquier ruido o vibración que implique molestia, riesgo o daño para las personas. Asimismo se establecen límites máximos de emisión.


Las buenas palabras rara vez funcionan

Antes de llamarnos, tanto la propietaria como los inquilinos habían intentado resolver el problema de forma amistosa.

Se realizaron múltiples comunicaciones directas con el titular del negocio y con el propietario del local. Sin embargo, todas las gestiones resultaron infructuosas.

Ante esta pasividad, decidieron pasar a la acción: contrataron a un perito acústico para medir el ruido y nos llamaron para defenderles.

Las mediciones revelaron un exceso de hasta 24 dB en horario nocturno.

Se contrató una empresa especializada en mediciones acústicas, que confirmó lo que ya sospechábamos: los niveles de ruido superaban ampliamente los límites legales.


Nuestras Acciones Legales

En este punto, activamos una estrategia legal completa, orientada tanto a la vía administrativa como judicial civil.

1. Burofax al causante del ruido y al dueño del local

Enviamos un burofax con acuse de recibo tanto al dueño del negocio como al propietario del local.

IMPORTANTE: el dueño del local también es responsable y debe obligar a su inquilino a no molestar, o echarlo por actividad molesta (según la LPH).

Les dimos a ambos un ultimátum legal para que solucionaran el problemas que estanban causando la maquinaria de las cámaras frigoríficas.

2. La prueba fundamental: una medición pericial de ruido

En un juicio, los números mandan. Nuetra clienta había contratado una medición acústica en su dormitorio y los resultados fueron escandalosos:

  • El ruido de los motores de las cámaras frigoríficas superaba hasta en 24 dB(A) el límite legal nocturno establecido por el Real Decreto 1367/2007, que desarrolla la Ley del Ruido
  • También rebasaba ampliamente los límites de la Ordenanza Municipal de su Ayuntamiento.
Superar en 24 decibelios el límite legal es una barbaridad. Es como intentar dormir con un frigorífico industrial al lado de la cama.

Por tanto, incorporamos un informe pericial acústico que acreditaba el incumplimiento del Real Decreto 1367/2007, de 19 de octubre y de la normativa municipal.

3. Reclamación formal ante el Ayuntamiento

Presentamos reclamación ante el Ayuntamiento para que realizara inspección técnica. Ellos tienen la obligación de hacer mediciones de ruido y sancionar.

Este paso es importante por dos razones:

Primero, porque el expediente administrativo genera por sí mismo presión sobre el causante del ruido y puede derivar en sanciones económicas (multas) o incluso en la adopción de medidas cautelares (medidas preventivas para evitar más daños por ruido incluso antes de que haya una sentencia).

Si el Ayuntamiento multa, la presión económica sobre el negocio ruidoso se dispara y, a menudo, fuerzan obras de insonorización inmediatas para evitar que les precinten los motores.

Se puede también denunciar al propio Ayuntamiento por inacción

Segundo, porque si la administración no actúa en un plazo razonable, esa inactividad puede ser recurrida, ampliando así las vías de reclamación.

Preparación de la demanda judicial

Llegado el caso de que el causante del ruido mantuviera su postura de ignorar el problema, teníamos ya preparada la estrategia para emprender acciones judiciales:

La Vía Civil, al amparo de la Ley de Propiedad Horizontal, LPH (artículo 7.2) y de las normas sobre responsabilidad extracontractual del Código Civil (artículo 1902), permite reclamar no solo el cese definitivo de las molestias por ruido de las cámaras frigoríficas, sino también la indemnización por todos los daños y perjuicios ocasionados —tanto a la propietaria como a la familia inquilina— e incluso la resolución del contrato de arrendamiento o alquiler del local.

Íbamos a por todo: reclamaciones administrativas, civiles e incluso penales hasta conseguir apagar esos motores.

Además, dado que los niveles de ruido superaban con mucho los límites legales, no descartábamos en absoluto la posible Vía Penal, al amparo del artículo 325 del Código Penal, que tipifica como delito contra el medio ambiente la provocación de ruidos que perjudiquen gravemente el equilibrio de los sistemas naturales o la salud de las personas.


Qué le exigimos al causante del ruido

Presión judicial total (Civil y Penal)

En nuestro requerimiento dejamos claro que la solución al problema era técnicamente viable y que la única voluntad que faltaba era la del causante. Es por ello que actuaríamos en todos los frentes posibles: administrativo, civil y penal, hasta conseguir el cese definitivo de las molestias.

Se trataba de parar el ruido y de reparar todo el daño causado.

Le dejamos muy claro al empresario que o ponía soluciones técnicas de inmediato o nos veríamos en los tribunales exigiendo:

  • ✓ La clausura del negocio o el precinto de los motores.
  • ✓ La extinción de su contrato de alquiler.
  • ✓ Solicitar la privación del derecho al uso del local por parte del propietario, en tanto se mantenga la situación de incumplimiento
  • ✓ Una indemnización económica para la familia y la propietaria.
  • ✓ Que pagara las costas del juicio.

Conclusión: Tú y tu familia tenéis derecho al descanso

Este caso demuestra que el ruido de cámaras frigoríficas no es un problema sin solución. Con pruebas técnicas, estrategia legal y firmeza, es posible poner fin a la situación. Si sufres ruido de un supermercado, frutería o local, la ley te protege.

✓ No solo puedes demandar al negocio ruidoso, también al propietario del local comercial.

✓ Un informe pericial acústico de niveles de ruidos es tu mejor arma.

✓ Estos problemas técnicos siempre tienen solución. Si el negocio no quiere gastar dinero en aislar sus máquinas, nosotros les obligaremos por vía legal.

✓ El Ayuntamiento tiene la obligación de actuar cuando se superan los límites de su propia Ordenanza Municipal de Contaminación Acústica

✓ Además, actuar a tiempo evita daños mayores: pérdida de salud, conflictos vecinales y perjuicios económicos.

✓ Por tanto, si el foco del ruido está claramente identificado —como en este caso—, las probabilidades de éxito son altas.

ℛicardo Ayala – StopRuido 🔇


Cuéntanos tu caso hoy mismo

Nadie merece vivir sin dormir. Si estás sufriendo el ruido de un local comercial y las buenas palabras no han servido de nada, es hora de actuar. Tienes derecho a la salud y al silencio. Escríbenos y analizaremos tu situación sin compromiso.

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